"La mediación genera una instancia de diálogo y respeto"
Desde 2011 rige en la provincia la mediación prejudicial obligatoria en materia civil y comercial, que permite resolver conflictos en una instancia ágil, participativa y eficiente; abordando el encuentro, el respeto y la escucha.
Tulio Toledo, un comerciante rosarino de 42 años, no sabía sobre la existencia de este sistema pero tras pasar por una mediación para saldar una controversia que mantenía con un proveedor se mostró entre sorprendido, agradecido y satisfecho. “Me sentí bien porque ves que algo funciona y eso te da esperanza”, relata. “Obtuve lo que quería e incluso la empresa con la que tuve problemas me pidió disculpas”, asegura.
Todo comenzó cuando Tulio, que trabaja desde los 18 años en su propio negocio de peluquería, decidió comprar una cama solar a una firma cordobesa.“Los resultados no fueron buenos: cuando lo recibí, el artefacto estaba roto porque en lugar de llegar en un día había estado viajando un mes”, recuerda.
Tulio concurrió a la empresa para presentar un reclamo, pero no tuvo éxito. “Recibía evasivas y menosprecio. No me querían solucionar el problema, me trataban mal y me hacían perder tiempo”, apunta el comerciante, que no exigía un resarcimiento extra sino la reposición de la mercadería que necesitaba para su negocio.
Un cliente abogado le recomendó acudir a la justicia y Tulio accedió. Antes de eso, debía pasar por una mediación prejudicial. “Nos juntamos dos veces, con los abogados y la mediadora”, cuenta en referencia al sistema que gestiona el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
“Al final pude solucionar mi problema gracias a la correcta actuación de la mediadora y a la predisposición de las partes. Me sentí feliz en todo el proceso. La empresa pidió disculpas, me pagó y cumplió en todo”, resume Tulio, aclarando que su intención nunca había sido iniciar un litigio sino “algo lógico y justo: una nueva cama solar para poder trabajar”.
Para concluir, Tulio define qué significó para él esta instancia alternativa de solución de conflictos: “La recomiendo porque me sentí muy contenido. La mediación genera una instancia de diálogo y respeto, porque con buena voluntad las diferencias se solucionan”.


Establecida por la ley N° 13151, la mediación prejudicial obligatoria funciona en la órbita del Poder Ejecutivo, concretamente en la Dirección de Desjudicialización de la Solución de Conflictos Interpersonales, dependiente de la Secretaría de Transformación de los Sistemas Judiciales. Los mediadores y comediadores son figuras centrales del sistema, que se gerencia a través de las Agencias de Gestión de la Mediación (Agem).

"La mediación genera una instancia de diálogo y respeto"

Desde 2011 rige en la provincia la mediación prejudicial obligatoria en materia civil y comercial, que permite resolver conflictos en una instancia ágil, participativa y eficiente; abordando el encuentro, el respeto y la escucha.

Tulio Toledo, un comerciante rosarino de 42 años, no sabía sobre la existencia de este sistema pero tras pasar por una mediación para saldar una controversia que mantenía con un proveedor se mostró entre sorprendido, agradecido y satisfecho. “Me sentí bien porque ves que algo funciona y eso te da esperanza”, relata. “Obtuve lo que quería e incluso la empresa con la que tuve problemas me pidió disculpas”, asegura.

Todo comenzó cuando Tulio, que trabaja desde los 18 años en su propio negocio de peluquería, decidió comprar una cama solar a una firma cordobesa.“Los resultados no fueron buenos: cuando lo recibí, el artefacto estaba roto porque en lugar de llegar en un día había estado viajando un mes”, recuerda.

Tulio concurrió a la empresa para presentar un reclamo, pero no tuvo éxito. “Recibía evasivas y menosprecio. No me querían solucionar el problema, me trataban mal y me hacían perder tiempo”, apunta el comerciante, que no exigía un resarcimiento extra sino la reposición de la mercadería que necesitaba para su negocio.

Un cliente abogado le recomendó acudir a la justicia y Tulio accedió. Antes de eso, debía pasar por una mediación prejudicial. “Nos juntamos dos veces, con los abogados y la mediadora”, cuenta en referencia al sistema que gestiona el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

“Al final pude solucionar mi problema gracias a la correcta actuación de la mediadora y a la predisposición de las partes. Me sentí feliz en todo el proceso. La empresa pidió disculpas, me pagó y cumplió en todo”, resume Tulio, aclarando que su intención nunca había sido iniciar un litigio sino “algo lógico y justo: una nueva cama solar para poder trabajar”.

Para concluir, Tulio define qué significó para él esta instancia alternativa de solución de conflictos: “La recomiendo porque me sentí muy contenido. La mediación genera una instancia de diálogo y respeto, porque con buena voluntad las diferencias se solucionan”.

Establecida por la ley N° 13151, la mediación prejudicial obligatoria funciona en la órbita del Poder Ejecutivo, concretamente en la Dirección de Desjudicialización de la Solución de Conflictos Interpersonales, dependiente de la Secretaría de Transformación de los Sistemas Judiciales. Los mediadores y comediadores son figuras centrales del sistema, que se gerencia a través de las Agencias de Gestión de la Mediación (Agem).

La vida de José Luis tras recibir un riñón de su hermano
A un año del primer trasplante renal realizado en el Hospital José María Cullen, el primero en su tipo en un establecimiento público de la ciudad capital, 5 Regiones habló con José Luis González, el receptor del riñón, quien asegura que “gracias a la intervención, hoy llevo una vida normal: corro, camino, trabajo y hasta tengo permitido jugar al fútbol, mi gran pasión”.
José González, oriundo de la ciudad de Cayastá, departamento Garay, recibió un riñón que su propio hermano, en vida, le donó. José vivía en la casa de una hermana en Santo Tomé, ciudad vecina de Santa Fe, para estar cerca de los centros de diálisis. Tras recibir el riñón de su hermano Cristian, de 35 años, “su vida cambió”.
 Renacer
José recordó cuando “todos mis hermanos conversaron conmigo sobre la posibilidad de ser donantes. Antes de desarrollar la enfermedad, yo no tenía ningún síntoma; simplemente, un día tuve un dolor de cabeza muy fuerte, me sangraba la nariz, me subió mucho la presión y eso impactó en los riñones. Ahí comencé con problemas y los controles fueron más seguidos, hasta comenzar con la diálisis. Fue muy difícil aceptarlo. Yo trabajaba, hacía actividad física, y luego de ello ya no pude hacerlo más”, expresó González.
En diálogo con 5 Regiones, y en el marco del último de sus controles, José Luis contó cómo son sus días y cómo cambió su vida para siempre. “Durante cuatro años mi vida dependía de una máquina, a la que me conectaban tres veces por semana durante cuatro horas; era desgastante. Para mí fue volver a nacer. Empecé de nuevo, de a poco comencé a trabajar y a vivir mejor, porque antes no podía hacerlo. Hoy estoy muy contento y agradecido”, aseguró.
"Ya a los dos días pensaba de otra manera, me sentía distinto, comencé a vivir otra clase de vida. El cuerpo era otro. Luego, a los cuatro días comencé a caminar, y los 15 días de intervención ya era, definitivamente, otra persona. Fue algo asombroso", aseguró.
“Afortunadamente, gracias a Dios, a mi hermano y el trabajo que hicieron en este hospital y al Cudaio, hoy soy otra persona y no tengo que dializarme”.

 Ser donante
"La gente debe saber que en los hospitales públicos de Santa Fe nos tratan como en las mejores clínicas, como corresponde que lo hagan, accediendo a nuestros derechos. Esto, además, tiene que servir para que la gente se anote como donante. Si supieran la gran obra que hacen con un simple gesto, si pudiesen dimensionarlo, se salvarían muchas más vidas", aseguró.
"La provincia me dio todas las posibilidades que, quizás, en un centro privado no hubiese tenido. Las Damas de Beneficencia del Cullen me arreglaron toda la habitación. Fue una atención excepcional y espero que todos los que están en mi situación la reciban. Reitero mi mensaje a la gente: expresen su voluntad de donar. Es uno de los gestos más solidarios que puede uno hacer", acotó emocionado.

La vida de José Luis tras recibir un riñón de su hermano

A un año del primer trasplante renal realizado en el Hospital José María Cullen, el primero en su tipo en un establecimiento público de la ciudad capital, 5 Regiones habló con José Luis González, el receptor del riñón, quien asegura que “gracias a la intervención, hoy llevo una vida normal: corro, camino, trabajo y hasta tengo permitido jugar al fútbol, mi gran pasión”.

José González, oriundo de la ciudad de Cayastá, departamento Garay, recibió un riñón que su propio hermano, en vida, le donó. José vivía en la casa de una hermana en Santo Tomé, ciudad vecina de Santa Fe, para estar cerca de los centros de diálisis. Tras recibir el riñón de su hermano Cristian, de 35 años, “su vida cambió”.

Renacer

José recordó cuando “todos mis hermanos conversaron conmigo sobre la posibilidad de ser donantes. Antes de desarrollar la enfermedad, yo no tenía ningún síntoma; simplemente, un día tuve un dolor de cabeza muy fuerte, me sangraba la nariz, me subió mucho la presión y eso impactó en los riñones. Ahí comencé con problemas y los controles fueron más seguidos, hasta comenzar con la diálisis. Fue muy difícil aceptarlo. Yo trabajaba, hacía actividad física, y luego de ello ya no pude hacerlo más”, expresó González.

En diálogo con 5 Regiones, y en el marco del último de sus controles, José Luis contó cómo son sus días y cómo cambió su vida para siempre. “Durante cuatro años mi vida dependía de una máquina, a la que me conectaban tres veces por semana durante cuatro horas; era desgastante. Para mí fue volver a nacer. Empecé de nuevo, de a poco comencé a trabajar y a vivir mejor, porque antes no podía hacerlo. Hoy estoy muy contento y agradecido”, aseguró.

"Ya a los dos días pensaba de otra manera, me sentía distinto, comencé a vivir otra clase de vida. El cuerpo era otro. Luego, a los cuatro días comencé a caminar, y los 15 días de intervención ya era, definitivamente, otra persona. Fue algo asombroso", aseguró.

“Afortunadamente, gracias a Dios, a mi hermano y el trabajo que hicieron en este hospital y al Cudaio, hoy soy otra persona y no tengo que dializarme”.

Ser donante

"La gente debe saber que en los hospitales públicos de Santa Fe nos tratan como en las mejores clínicas, como corresponde que lo hagan, accediendo a nuestros derechos. Esto, además, tiene que servir para que la gente se anote como donante. Si supieran la gran obra que hacen con un simple gesto, si pudiesen dimensionarlo, se salvarían muchas más vidas", aseguró.

"La provincia me dio todas las posibilidades que, quizás, en un centro privado no hubiese tenido. Las Damas de Beneficencia del Cullen me arreglaron toda la habitación. Fue una atención excepcional y espero que todos los que están en mi situación la reciban. Reitero mi mensaje a la gente: expresen su voluntad de donar. Es uno de los gestos más solidarios que puede uno hacer", acotó emocionado.

Capacitación e insumos para reactivar una cooperativa textil en Villa Cañás
En el marco del programa Horizontes que lleva adelante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a los fines de promover la igualdad de oportunidades en el mundo laboral, se realizó un aporte destinado a insumos y capacitación para reactivar la cooperativa “La Unión II” de Villa Cañás, departamento General López.
"Iniciamos la capacitación en enero de este año, y ahí mismo empezamos a trabajar. El curso consistió en confeccionar guardapolvos. Todo lo que hicimos lo donamos a escuela de nuestra localidad, porque teníamos la tela, y al no tener que pagar el curso, decidimos esa forma como pago a la comunidad, ya que nos posibilitaron capacitarnos gratis", explicó Ana María, de 56 años, único sostén de familia. 
"Antes de empezar en la cooperativa estaba sin trabajo, esa es la verdad. Antes no había necesitado trabajar pero por razones personales tuve que hacerlo. Para mí estar trabajando hoy es muy importante", agregó Ana María. 
"Trabajar es una alegría bárbara, porque eso de estar ocupado y ganar el propio dinero ayuda un montón", desliza Liliana (46 años) encargada del personal de la cooperativa textil La Unión II de Villa Cañás, en la que actualmente trabajan 12 mujeres. Desde enero de este año, las máquinas de coser prácticamente sin uso, guardadas en un taller, pudieron convertirse en el engranaje de un emprendimiento laboral productivo y autosustentable. Fue posible mediante una iniciativa conjunta entre a cartera laboral y la Dirección de Empleo y Producción de la municipalidad de Villa Cañás.
La iniciativa posibilitó que mujeres de diversas edades y trayectorias laborales adquieran conocimientos en el rubro textil industrial. Actualmente, proveen de guardapolvos, chalecos y pantalones tipo jogging a una empresa de Venado Tuerto. 
El futuro, más cerca 
"A medida que avanza todo esto se va abriendo el panorama, en el sentido de ir viendo lo que es más conveniente para producir. Hace dos años venimos peleándola, pero las perspectivas de crecimiento están dadas, incluso con la posibilidad de incorporar más personal si ampliamos la producción. El objetivo es tener una persona trabajando por máquina, que en total son cincuenta. El proceso es lento y el camino no es sencillo, pero la meta es lograr garantizar una producción de calidad y en cantidad. En este camino estamos.", sostuvo Claudio (48 años), coordinador de la Cooperativa. 
Qué es el trabajo decente 
Las oportunidades de trabajo, la libertad, la igualdad, la seguridad y la dignidad en el trabajo, y el trabajo productivo, son las dimensiones que articulan el trabajo decente. Y los elementos que lo componen son el empleo, la protección social, los derechos de las y los trabajadores y el diálogo social. En sentido amplio se asume como trabajo decente aquel trabajo productivo que se realiza en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad y donde existe participación, se respetan los derechos, se cuenta con remuneración adecuada y protección social.

Ampliar los horizontes a través de la formación laboral y la generación de empleo es un objetivo prioritario del gobierno provincial, y en particular del ministerio de Trabajo y Seguridad Social: en ese contexto, se impulsan y financian programas de formación en oficios que permitan el acceso al empleo.

Capacitación e insumos para reactivar una cooperativa textil en Villa Cañás

En el marco del programa Horizontes que lleva adelante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a los fines de promover la igualdad de oportunidades en el mundo laboral, se realizó un aporte destinado a insumos y capacitación para reactivar la cooperativa “La Unión II” de Villa Cañás, departamento General López.

"Iniciamos la capacitación en enero de este año, y ahí mismo empezamos a trabajar. El curso consistió en confeccionar guardapolvos. Todo lo que hicimos lo donamos a escuela de nuestra localidad, porque teníamos la tela, y al no tener que pagar el curso, decidimos esa forma como pago a la comunidad, ya que nos posibilitaron capacitarnos gratis", explicó Ana María, de 56 años, único sostén de familia. 

"Antes de empezar en la cooperativa estaba sin trabajo, esa es la verdad. Antes no había necesitado trabajar pero por razones personales tuve que hacerlo. Para mí estar trabajando hoy es muy importante", agregó Ana María. 

"Trabajar es una alegría bárbara, porque eso de estar ocupado y ganar el propio dinero ayuda un montón", desliza Liliana (46 años) encargada del personal de la cooperativa textil La Unión II de Villa Cañás, en la que actualmente trabajan 12 mujeres. Desde enero de este año, las máquinas de coser prácticamente sin uso, guardadas en un taller, pudieron convertirse en el engranaje de un emprendimiento laboral productivo y autosustentable. Fue posible mediante una iniciativa conjunta entre a cartera laboral y la Dirección de Empleo y Producción de la municipalidad de Villa Cañás.

La iniciativa posibilitó que mujeres de diversas edades y trayectorias laborales adquieran conocimientos en el rubro textil industrial. Actualmente, proveen de guardapolvos, chalecos y pantalones tipo jogging a una empresa de Venado Tuerto. 

El futuro, más cerca 

"A medida que avanza todo esto se va abriendo el panorama, en el sentido de ir viendo lo que es más conveniente para producir. Hace dos años venimos peleándola, pero las perspectivas de crecimiento están dadas, incluso con la posibilidad de incorporar más personal si ampliamos la producción. El objetivo es tener una persona trabajando por máquina, que en total son cincuenta. El proceso es lento y el camino no es sencillo, pero la meta es lograr garantizar una producción de calidad y en cantidad. En este camino estamos.", sostuvo Claudio (48 años), coordinador de la Cooperativa. 

Qué es el trabajo decente 

Las oportunidades de trabajo, la libertad, la igualdad, la seguridad y la dignidad en el trabajo, y el trabajo productivo, son las dimensiones que articulan el trabajo decente. Y los elementos que lo componen son el empleo, la protección social, los derechos de las y los trabajadores y el diálogo social. En sentido amplio se asume como trabajo decente aquel trabajo productivo que se realiza en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad y donde existe participación, se respetan los derechos, se cuenta con remuneración adecuada y protección social.

Ampliar los horizontes a través de la formación laboral y la generación de empleo es un objetivo prioritario del gobierno provincial, y en particular del ministerio de Trabajo y Seguridad Social: en ese contexto, se impulsan y financian programas de formación en oficios que permitan el acceso al empleo.

Centros de Cuidado Infantil de Coronda
En septiembre de 2011, la provincia inauguró los primeros dos Centros de Cuidado Infantil en Coronda, destinados a evitar el trabajo infantil doméstico y promover la escolaridad de los hijos de familias dedicadas a la cosecha de frutilla de esa localidad.
El trabajo infantil rural doméstico es una de las tantas formas que asume el trabajo en la infancia. Tan difícil y dramático como todos, este modo es prácticamente invisible, porque no son formas que estén masivamente vistas ni puestas en palabras. En los centros urbanos poco se sabe de ello, y en los medios rurales están extensamente naturalizados.
“Una de las problemáticas más importantes de esta zona, era que notábamos una gran ausencia y numerosas inasistencias de nuestros alumnos más grandecitos en la época fuerte de recolección de frutilla, dado que el papá y la mamá se iban a trabajar a las quintas y ellos se quedaban al cuidado de sus hermanitos más chiquitos, situación que les impedía asistir a la escuela en forma normal”, explicó Susana Díaz, directora de la escuela rural Nº 1214 “Granaderos de San Lorenzo”, de Coronda.
La experiencia exitosa de ambos centros enmarcados en el proyecto “El trabajo no es cosa de niños: Centros de Cuidado Infantil para niños de familias trabajadoras en cosecha de frutillas de Coronda”, validó su réplica en 2012, y la incorporación de otros tres centros en Desvío Arijón, Cayastá y Reconquista.
“Con la apertura de los Centros pudimos contener a los hermanitos menores de 5 años, para que los más grandes pudieran asistir normalmente a la escuela”, dijo Díaz.
En 2011, los centros funcionaron en la zona norte y sur de Coronda, de septiembre a diciembre, de lunes a sábados de 6 a 18. Desde que abrieron, brindaron atención a 50 niños de 0 a 5 años, hijos de trabajadores temporarios ocupados en la cosecha y despalillado de la frutilla.

Atención integral
La apertura de los Centros permitió a los padres cumplir sus jornadas en las quintas, con la tranquilidad de que sus hijos más pequeños quedaban en un lugar seguro, con los cuidados adecuados que garantizaron la correcta alimentación, higiene, salud, formación y estimulación temprana, acordes a su edad.
“A los papás les significó fundamentalmente tranquilidad a la hora de salir a trabajar”, indicó la directora de escuela rural Nº 1214, quien además recordó que “en los centros se dio de comer a los niños y se les hicieron los controles de salud”.
Inclusión
“Al principio fue descreimiento. Y con el tiempo, los padres se fueron dando cuenta que los chicos no sólo jugaban, sino que se iban con otras cosas. Y es muy significativo que ellos mismos te digan ‘nosotros vimos que aprenden, nosotros vimos el cambio’. Han adquirido hábitos: pueden sentarse, jugar y compartir. Es algo que lleva muchísimo tiempo y nosotros en poco tiempo lo hemos logrado”, detalló Anabel Taborda, maestra de los Centros.
“Para mí la experiencia ha sido sumamente positiva, porque hemos crecido junto con ellos; pero fundamentalmente para los chicos, el cambio es realmente impresionante. Yo creo que este proyecto ha logrado, por sobre todas las cosas, la inclusión”, concluyó la docente.
Empezar a ver para poder cambiar
“Los padres me dicen que, en realidad, ellos no veían esto como problema hasta que apareció la solución; estaba totalmente naturalizado que los hermanitos se quedaran «a cuidar a sus hermanos» porque no consideraban que eso fuera un trabajo. Y «el proyecto» realmente ha servido, porque siguen viniendo la misma cantidad de chicos desde un principio, lo que permite darnos cuenta que está sirviendo, que está siendo útil”, explicó Anabel Taborda.

La  experiencia  de  los  Centros  de  Cuidado  Infantil  de  Coronda  2011  recibió  una mención  honorífica  en  la  categoría  “Mejor  innovación”,  entregada  por  la  Fundación Alas y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Centros de Cuidado Infantil de Coronda

En septiembre de 2011, la provincia inauguró los primeros dos Centros de Cuidado Infantil en Coronda, destinados a evitar el trabajo infantil doméstico y promover la escolaridad de los hijos de familias dedicadas a la cosecha de frutilla de esa localidad.

El trabajo infantil rural doméstico es una de las tantas formas que asume el trabajo en la infancia. Tan difícil y dramático como todos, este modo es prácticamente invisible, porque no son formas que estén masivamente vistas ni puestas en palabras. En los centros urbanos poco se sabe de ello, y en los medios rurales están extensamente naturalizados.

“Una de las problemáticas más importantes de esta zona, era que notábamos una gran ausencia y numerosas inasistencias de nuestros alumnos más grandecitos en la época fuerte de recolección de frutilla, dado que el papá y la mamá se iban a trabajar a las quintas y ellos se quedaban al cuidado de sus hermanitos más chiquitos, situación que les impedía asistir a la escuela en forma normal”, explicó Susana Díaz, directora de la escuela rural Nº 1214 “Granaderos de San Lorenzo”, de Coronda.

La experiencia exitosa de ambos centros enmarcados en el proyecto “El trabajo no es cosa de niños: Centros de Cuidado Infantil para niños de familias trabajadoras en cosecha de frutillas de Coronda”, validó su réplica en 2012, y la incorporación de otros tres centros en Desvío Arijón, Cayastá y Reconquista.

“Con la apertura de los Centros pudimos contener a los hermanitos menores de 5 años, para que los más grandes pudieran asistir normalmente a la escuela”, dijo Díaz.

En 2011, los centros funcionaron en la zona norte y sur de Coronda, de septiembre a diciembre, de lunes a sábados de 6 a 18. Desde que abrieron, brindaron atención a 50 niños de 0 a 5 años, hijos de trabajadores temporarios ocupados en la cosecha y despalillado de la frutilla.

Atención integral

La apertura de los Centros permitió a los padres cumplir sus jornadas en las quintas, con la tranquilidad de que sus hijos más pequeños quedaban en un lugar seguro, con los cuidados adecuados que garantizaron la correcta alimentación, higiene, salud, formación y estimulación temprana, acordes a su edad.

“A los papás les significó fundamentalmente tranquilidad a la hora de salir a trabajar”, indicó la directora de escuela rural Nº 1214, quien además recordó que “en los centros se dio de comer a los niños y se les hicieron los controles de salud”.

Inclusión

“Al principio fue descreimiento. Y con el tiempo, los padres se fueron dando cuenta que los chicos no sólo jugaban, sino que se iban con otras cosas. Y es muy significativo que ellos mismos te digan ‘nosotros vimos que aprenden, nosotros vimos el cambio’. Han adquirido hábitos: pueden sentarse, jugar y compartir. Es algo que lleva muchísimo tiempo y nosotros en poco tiempo lo hemos logrado”, detalló Anabel Taborda, maestra de los Centros.

“Para mí la experiencia ha sido sumamente positiva, porque hemos crecido junto con ellos; pero fundamentalmente para los chicos, el cambio es realmente impresionante. Yo creo que este proyecto ha logrado, por sobre todas las cosas, la inclusión”, concluyó la docente.

Empezar a ver para poder cambiar

“Los padres me dicen que, en realidad, ellos no veían esto como problema hasta que apareció la solución; estaba totalmente naturalizado que los hermanitos se quedaran «a cuidar a sus hermanos» porque no consideraban que eso fuera un trabajo. Y «el proyecto» realmente ha servido, porque siguen viniendo la misma cantidad de chicos desde un principio, lo que permite darnos cuenta que está sirviendo, que está siendo útil”, explicó Anabel Taborda.

La  experiencia  de  los  Centros  de  Cuidado  Infantil  de  Coronda  2011  recibió  una mención  honorífica  en  la  categoría  “Mejor  innovación”,  entregada  por  la  Fundación Alas y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).